Victimización

Por Marcio Enrique Sierra Mejía

Lo peor que le puede pasar a la sociedad hondureña es que sus ciudadanos tiendan a asumir el rol de víctimas. Esto podría estar ocurriendo porque existen grupos de interés político que asumen y proclaman que vivir feliz y con inteligencia emocional en Honduras: no es una opción igual para todos. O sea, podemos observar que existen estrategias políticas que aprovechan las condiciones de atraso y pobreza extrema que existen en Honduras para promover el rol de víctimas entre los ciudadanos y ciudadanas hondureñas.

Por encima de todo el rol de víctima debe evitarse entre los hondureños. Es decir, no es sano aplicar estrategias políticas para hacer caer a los hondureños en la victimización, en la autocompasión y en la lástima. Los hondureños y hondureñas que adopten esta posición tenderán a tener actitudes tóxicas, es decir, van a transmitir o están transmitiendo una enorme cantidad de energía negativa a quienes están a su alrededor porque su actitud es marcada por un pensamiento negativo y por la sensación de que el mundo está en contra de ellos o ellas. En la medida que la mayoría de hondureños y hondureñas se posicionen en el rol de víctimas van a tender a buscar un salvador político que les rescate de su desgracia vital al más puro estilo “chavista-madurista”, “sandinismo-orteguista”, etc. Se convierten en personas que empoderan una visión distorsionada de la realidad en tanto que idealizan la vida de los demás y no observan con objetividad su propia existencia.

En Honduras hay muchos y muchas que observan su realidad personal desde la carencia de aquello que no tienen y pierden de vista todo lo que sí poseen. Viven con frustración porque se consideran víctimas del destino por no haber logrado un objetivo determinado.

Los hondureños y hondureñas que han caído en la victimización deben asumir las riendas de su vida: dejar de ser víctimas de las circunstancias y convertirse en protagonistas de su propia historia. En otras palabras, tener la capacidad de tomar decisiones, creer en sí mismos porque si no lo hacen, es difícil que los demás puedan hacerlo.

Lo más indicado es actuar con naturalidad ante el fracaso, porque ello es parte del proceso de crecimiento y del desarrollo personal de cualquier ser humano. En lugar de caer en la autocompasión por ciertas circunstancias o algún error, es importante tener la madurez de sacar conclusiones a partir de ese fallo o esas circunstancias, como lo haría o hace una persona sabia que no pierde el tiempo en victimizarse, sino que se hace responsable de sus aciertos y fracasos.

Los hondureños y hondureñas que han caído en el rol de víctimas quieren recibir cariño y atención por parte de los demás, al despertar un sentimiento de pena en el otro. Procuran relaciones insanas que no parten desde la igualdad.

La vida es una aventura maravillosa, sin embargo, cualquier ser humano ha podido asumir en algún momento de su existencia el papel de víctima. Lo importante es no estar demasiado tiempo en esa posición porque no aporta nada bueno a nivel de felicidad.

Pues bien, ¿hasta qué punto el sentimiento de in seguridad (la cifra de inseguridad, es el porcentaje de población que se siente insegura) guarda relación con la victimización o la probabilidad de ser victimizado? ¿Será que el sentimiento de inseguridad/seguridad depende de: familia, amigos y vecinos; medios de comunicación y el propio individuo? ¿Acaso existe la relación entre tasa de victimización y sentimiento de inseguridad, miedo a la delincuencia por parte de la ciudadanía hondureña a situaciones potencialmente delictivas? ¿Cuál es la tasa de victimización en Honduras? ¿Acaso el efecto del sentimiento de inseguridad tiene relación sobre las tasas de victimización en Honduras?

Lamentablemente para dar respuestas a estas preguntas necesitaríamos encuestas que nos proporcionen los datos requeridos para estimar dichas relaciones. Es importante valorar la relación entre victimización real y sentimiento de inseguridad. Mi hipótesis es que el sentimiento de inseguridad va unido a la experiencia de victimización. En otras palabras, aquellas personas que declaran altos sentimientos de inseguridad se corresponden con mayor número de victimizaciones.