El “Tigre de San Antonio del Norte” hizo huir, él solo, a 300 enemigos

Un 12 de mayo de 1959, el “Tigre de San Antonio del Norte”, como le llaman al capitán de infantería Ramón Moreno, hizo huir, él solo, con sus ametralladoras Thompson Maxim y Lewis, a una tropa enemiga 300 hombres que se había tomado el cuartel San Cristóbal en Lempira.

Moreno, un veterano de guerra de piel trigueña y mediana estatura, nacido un 31 de agosto de 1930 en la aldea Las Cañas, en el municipio de San Antonio del Norte, La Paz, contó esa hazaña, entre otros combates y escaramuzas, mientras esperaba ser atendido en el Hospital Militar de las Fuerzas Armadas.

El “viejo tigre”, con más de 35 años de “rugir” en las filas militares, cruzó su pierna y se acomodó en una silla negra para relatar como defendió a Honduras de la guerra de 1969, la Batalla del Mocorón y la toma del Cuartel San Francisco. (SZM).

P.- ¿Es cierto que peleó usted solo contra 300 hombres?
R.- Sí, fue cuando defendí el cuartel de Lempira, yo solo, tengo una medalla que no la tiene nadie, solo yo. En 1959 estaba asignado allí cuando nos atacaron las tropas del coronel Armando Velásquez Cerrato.

P.- ¿Cómo agarró valor?
R.- Mire para decir la verdad, a mi no me gusta andar mintiendo, lo hice no por valor, si no por miedo a que me mataran, se puede decir. Defendí el cuartel yo solo. Y para donde agarraba? Si usted está allí y de repente llegan, que va hacer? Tiene que ver como se defiende, aunque tenga miedo, pues eso fue lo que hice, defenderme.

P.- ¿Cuantos eran en su contra?
R.- Eran como 300, nosotros 80, pero mis compañeros estaban en la parte de arriba y la toma fue en la parte de abajo donde estaba el armamento. Yo agarré una ametralladora Tompsom, una Maxin y una Lewis. Agarraba una, luego la otra y la otra, volando cartuchos de 80 disparos en cada disco.. Lo que le estoy diciendo es verdad, hay varios que me conocen y dan fe de que es cierto, si me dieron esa medalla es porque la merecía, salvé todas las vidas que estaban allí.

P.- ¿Estaban en peligro de muerte?
R.- Claro…Ese día ellos agarraron al comandante y al comandante de guardia, los mataron alos dos… Ellos pretendían acabar con todos nosotros, pero cuando vieron que yo volaba fuego y que cayeron unos cuantos, salieron despavoridos del cuartel.

Ramón Moreno en una foto de album familiar.

P.- ¿En qué otra batalla participó?
R.- Participé cuando el levantamiento del Cuartel San Francisco en Tegucigalpa, el mayor Santos Sorto Paz, se levantó en armas en 1956, quizás por búsqueda de poder. Me tocó ir a bombardear con los morteros al Cuartel San Francisco para que se rindieran. Participé en la Batalla de Mocorón, el 1 de mayo de 1957, los militares hondureños se enfrentaron con los de Nicaragua, debido a que se habían introducido al país.

P.- ¿Como ingresa usted a las Fuerzas Armadas?
R.- Fui reclutado en 1949, tenía 19 años. En ese entonces no había Ejército, las guarniciones civiles, andaban con un bolsón, llegaron a la casa en San Antonio del Norte y me llevaron a pie hasta Comayagua, después nos trasladaron al Cuartel San Francisco en Tegucigalpa.

P.- ¿Estuvo en las filas de Tiburcio Carias Andino?
R.- Estuve unos días asignado en Ojo de Agua (El Paraíso) en 1949, Carías estaba para entregarle al presidente Juan Manuel Galvez, Julio Lozano Diaz, era el vicepresidente.

P.- ¿Que tal era el ambiente. Le gustaba la milicia?
R.- No. Como me iba a gustar? En primer lugar salí franco (libre) a los dos años, como me iba a gustar?. Comíamos lo que nos daban, puros frijoles y acostumbraban los castigos físicos. Se puede decir que fue peor que estar en un presidio por el trato. Dormiamos en el suelo, no nos daban uniformes, después me trasladaron a la Escuela de Artillería, que quedaba donde ahora está el Congreso Nacional.

Ya estando allí dije, voy hacer mi plaza, luego me ascendieron y ya me fue gustando.

Estuve cuando se formó la Escuela de Cabos y Sargentos, allí llegó Polo Paz (Policarpo Juan Paz García), unos se quedaron y a otros nos trasladaron en 1950 a Casa Presidencial, estando siempre de presidente el doctor Juan Manuel Gálvez.

Todos los jefes eran civiles, allí hice ocho años, me gradué como subteniente y pasé a la Escuela Básica, después me fuí como sub director de policía a La Paz.

P.- ¿En qué año mejoró la carrera militar?
R.- En el año 1952 cuando se fundó el Primer Batallón de Infantería. Se miró por primera vez a los uniformados, mejoraron las clases en las aulas y allí si me gustó el ambiente. En 1969 ya estaba formado todo con oficiales estudiados, esa fue una gran diferencia, no digamos con lo que se vive ahora. Un oficial de ahora no es analfabeta, hoy todos son preparados.

P.- ¿Donde estaba usted en la guerra de 1969?
R.- Yo estuve en la frontera, en San Marcos de Ocotepeque.

P.- ¿Es cierto que esa guerra fue por un partido del fútbol?
R.- Eso dicen que fue por un partido, pero nada que ver. El inicio de la guerra fue así, los salvadoreños siempre tuvieron interés en nuestro territorio. Se prepararon desde 1967, en ese año ya tenían buen armamento, el fusil G-3, los aviones Mustang y los Corsarios, pero usaban más el Mustang. Así iniciaba el problema, pero sin pelear.

P.- ¿Como inicia la pelea?
R.- Mandaron cuatro camiones a Honduras, los oficiales pasaron la frontera llegaron a Ocotepeque. Ya allí nos habían avisado, eran como 43 soldados salvadoreños y dos oficiales. Nosotros no teníamos suficiente equipo. Yo andaba bajo mi mando 30 números, ocho de estos andaban con fusiles sin aguja de percusión, solamente por andar el fusil. Yo era comandante del pelotón de morteros o cañones.
Cuando bombardearon Honduras, no entiendo como nos defendimos, con fusiles de un tiro, en cambio ellos portaban armas automáticas y fusiles nuevos.

P.- ¿Cual era el plan de El Salvador, cree usted?
R.- El convoy que venía se tomó Ocotepeque por la tarde, al siguiente día venían con dirección a San Pedreo Sula, pero se reportó y de aquí hicieron un puente aéreo con la Guardia de Honor, el coronel Matías Hernández lo comandaba.

A las 5:00 de la mañana estaban cayendo todos los aviones comerciales en Santa Rosa de Copán, con cada avión que caía, llenaban un bus con gente.
Cuando los salvadoreños iban subiendo El Portillo, allí se toparon.

La Guardia de Honor los detuvo en El Portillo, más acá de Ocotepeque.

P.- ¿Cuantos veteranos de guerra hay en Honduras?
R.- Oigame, yo le voy a decir una cosa, allí hay un solo desorden, hay unos que dicen ser veteranos, pero no fueron a la guerra y allí están. Sin embargo hay veteranos que fueron a la guerra y no los han incluido, perdieron los papeles y no pueden demostrar que participaron en la guerra.

El “Tigre de San Antonio del Norte” inspiró a su sobrino, el general de brigada, Porfirio Antonio Moreno Zavala

P.- ¿Que papeles?
R.- La hoja de baja de 1969, si fue después no vale. El servicio debe cubrir el año de 1969.

P.- ¿Que cargos ocupó usted?
R.- Fuí oficial de pelotón de infantería, jefe de pelotón de morteros 81, americanos y Brands, hechos en París, Francia.
También fuí jefe del almacén de guerra, subdirector de la Policía de La Paz, posteriormente pasé a Gracias como oficial de pelotón de infantería.
Me trasladaron a Santa Rosa, Copán, como pagador del coronel Abraham García Turcios en 1972. En 1974 me trasladaron a Choluteca y al Séptimo Batallón como pagador. Al final de mi carrera me desempeñé cómo jefe de la refinería en Puerto Cortés, posteriormente me fui a resguardos y destacamentos.

-El capitán Ramón Moreno, no imaginaba que su hazañas inspiraban a un sobrino con corazón de “Tigre” que soñaba con entrar al ejército, ese jovencito, hoy en día es el excomandante general del Ejército, el general de brigada, Porfirio Antonio Moreno Zavala.

P.- ¿Usted llevó al batallón a su sobrino, el excomandante del Ejército, el general de brigada Moreno Zavala?
R.- No, estando aquí en Tegucigalpa, Porfirio se metió por sus propios medios, para que le voy a decir.. Nosotros solo le dábamos apoyo con comida y dormida en Tegucigalpa. Por sus propios medios se metió al Instituto Central Vicente Cáceres. En 1982 lo reclutaron y se lo llevaron en un camión al Batallón de Artilleria en Zambrano. En ese entonces había un servicio militar obligatorio.

P.- ¿En ese batallón hizo la plaza el excomandante del Ejército?
No, lo fuí a sacar para que regresara al colegio, pero yo no imaginé que después de egresar iba a meterse a la Academia Militar (General Francisco Morazán). Porfirio ha sido un tipo muy sufrido, no es porque sea mi familia, pero es un tipo honrado, nunca alguien me va a decir que lo han visto con un mal récor, es demasiado de honrado, llena todos los requisitos para ser militar.

P.- ¿Qué lo habría motivado para querer ser militar, cree usted?
R.– Motivado, quizás porque yo era activo del Ejército, quizas me admiraba, siempre fue muy fanático a la carrera militar, aunque no me decia nada, se le notaba que queria ser militar.

-La conversación con el veterano de guerra de 88 años fue interrumpida con un llamado para que pasara a la clínica en el Hospital Militar. Se levantó a paso lento, pero denotó sus “rayas de tigre” cuando confesó que estaría dispuesto a defender de nuevo la patria cuando se lo pidan y aplicar sus conocimientos adquiridos, desde lecturas de cartas, tácticas de infantería, fuerza aérea, naval y de todo tipo de armas.