Innovación empresarial

Por: Mario Morales

Tengo la oportunidad de llevar más de 15 años ayudando a las empresas de Centroamérica a innovar. Lo primero que me preguntan las personas cuando les digo que me dedico a la consultoría en innovación es: ¿innovación de qué? Esta es una palabra tan abstracta, que a las personas les cuesta imaginarse en qué consiste mi trabajo. Generalmente les contesto que me dedico a ayudar a las empresas a desarrollar nuevos productos, nuevos servicios o entrar en nuevos negocios.

Cuando llego a una empresa y le pregunto a las personas qué entienden por innovación, obtengo una respuesta diferente por cada persona a la que le pregunto. Unos piensan que innovación es estar a la vanguardia de la tecnología, otros piensan que es desarrollar un nuevo producto como el iPhone. Otros la entienden cómo mejorar los procesos. La gran mayoría piensa que innovación es igual a ser muy creativo y hacer las cosas de forma diferente.

Yo entiendo la innovación como una fórmula muy sencilla:

Oportunidad x Ideas x Ejecución = Valor

Oportunidad: La innovación no sucede en el vacío. Empieza por identificar una necesidad insatisfecha, una tendencia a un problema que resolver.

Ideas: Se requieren nuevas ideas para solucionar el problema o aprovechar la oportunidad. La creatividad es la materia prima la innovación.

Ejecución: Se necesita implementar la idea o lanzarla al mercado. Sin hacer las cosas realidad no puede existir innovación

Valor: La innovación sucede cuando produce valor, es decir, hace sonar la caja registradora de un negocio y le mejora la vida a una persona.

Inventé esta fórmula porque muchas personas tienen muchos mitos sobre la innovación. Unos creen que innovación es igual a ser creativo. Y aunque la creatividad es un ingrediente fundamental de la innovación, he visto que hay muchas personas creativas, que tienen muchas ideas, pero nunca implementa ninguna. Recordemos al genio del renacimiento Leonardo da Vinci, que imagino muchísimos conceptos interesantes, como el helicóptero y el submarino, pero nunca pudo llevar ninguno a la realidad. Era un genio creativo, un artista, pero no era un innovador. Sin en la fórmula descrita arriba la implementación es igual a cero, el resultado de la multiplicación será cero y no se habrá creado valor. Yo pienso que las ideas no valen nada si no se ejecutan. El innovador es el que lleva las ideas a la práctica para mejorar la calidad de vida a las personas.


También se confunde la innovación con la invención y creemos que para innovar tenemos que inventar la cura del cáncer o algo revolucionario como el bombillo. Sin embargo, muchas personas han innovado sin haber inventado nada. Por ejemplo, Bill Gates, el que hasta hace poco era el hombre más rico del mundo, no inventó nada. De hecho, más bien copio todas sus ideas. Le copió la interfaz gráfica de Windows a la empresa Apple y compró el sistema operativo D.O.S. que le vendió a IBM. El señor Gates era un gran innovador, porque aunque no genero ideas originales, fue un genio en comercializarlas para hacer sonar su caja registradora.

La innovación cada vez es más importante porque el desarrollo económico de los países y la competitividad de las empresas dependen de ella. Nuestros países latinoamericanos ya no pueden darse el lujo de desarrollarse solamente vendiendo “commodities” como minerales o productos agrícolas sin valor agregado. La innovación es el componente que nos permite tomar un grano de café oro, ponerle un empaque, ponerle una marca y comercializarlo en otros países a un precio significativamente mayor.

Hoy no existe una empresa u organización que no necesite innovar. El mundo está cambiando tan drásticamente, que los productos y servicios se vuelven obsoletos muy rápido. Esto lo cataliza la evolución de las necesidades de las nuevas generaciones, que cada vez son más exigentes, lo quieren todo inmediatamente y tienen expectativas muy altas de las empresas a las que le compran. Esto provoca que la vida útil de las estrategias sea cada vez más corta y la ventaja competitiva que su empresa tenía ayer, hoy ya ha sido copiada por sus competidores, quienes presionan sus márgenes de ganancias constantemente.

Sin embargo, llama mucho la atención que la mayoría de las empresas no sean conscientes de la importancia de la innovación y muy pocas la tengan dentro de sus prioridades estratégicas. Siguen atrapadas en su día a día, tratando de cumplir su presupuesto de ventas a través de más descuentos y promociones y haciendo más de lo mismo. Otras se aferran a lo que saben hacer, que es bajar costos. Sin embargo, ninguna empresa puede crecer a través de la reducción de costos. 

La forma como yo veo la innovación es como un seguro de vida. La innovación es la inversión que usted hace en el futuro de su empresa. La empresa que siga vendiendo los mismos productos a los mismos clientes por mucho tiempo, eventualmente se volverá irrelevante. La innovación es la herramienta que le permite a la empresa desarrollar nuevos productos, servicios o negocios que le van a permitir tener algo que vender cuando lo que vende hoy se vuelva irrelevante en el mercado. Las estadísticas sobre la tasa de mortalidad de las empresas comprueban que la vida promedio de las empresas es cada vez menor. La empresa que no invierte en innovación no tiene futuro, no tiene seguro de vida.

Según mi experiencia, las empresas no tienen un departamento dedicado a la innovación porque no la ven como una prioridad estratégica, piensan de forma cortoplacista o no saben cómo implementarla. Todavía hay empresas que ven la innovación como algo esotérico, difícil o imposible de gestionar. Desconocen que el campo de la innovación ha avanzado mucho y que no tiene que ser una apuesta riesgosa, sino que es un proceso que se puede planear, gestionar y medir para producirle crecimiento y rentabilidad a las organizaciones. Las empresas desconocen que en un mundo que cambia tan rápido, el mayor riesgo es precisamente no innovar.

Si en su empresa no hay un área, persona o responsable de la innovación, está destinada a morir. Punto. Las empresas visionarias generalmente invierten un porcentaje de sus ventas en innovación y tienen personas responsables de liderarla.  En Centroamérica, ya hay empresas visionarias que han decidido dar el paso de invertir en desarrollar su capacidad de innovación. Estas empresas miden el porcentaje de ventas y utilidades que provienen de productos o servicios lanzados en los últimos 3 años (innovación) y han pasado de que este porcentaje sea entre un 3% o 4%, a que sea entre un 10% y un 15%. ¿Está su empresa lista para emprender el viaje de la innovación? 

* Mario Morales es Director de Estrategia e Innovación, EY Centroamérica y República Dominicana

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