Por: Carolina Alduvín
Nacida en la Inglaterra victoriana rural, el 25 de agosto de 1876, de padres inclinados a la filantropía, en la que participaba toda la familia. Educada en casa por institutrices, aprende francés y alemán; a los 19 años entra a Oxford a estudiar Historia, luego se hace maestra porque el destino de los niños menos afortunados sigue preocupándola. Entra a trabajar en una escuela parroquial de una comunidad rural. Cumple con su trabajo lo mejor que puede durante solo un año, porque siente que desde ahí no puede hacer mucho por mejorar el destino de la niñez que prepara, en su mayoría de origen muy humilde.
Se muda a Cambridge y forma parte del Comité de Educación de la Sociedad de Organizaciones de Caridad; ahí realiza encuestas sobre las condiciones sociales de la infancia, destacando los males que deberían ser solucionados y recomienda que la escolarización obligatoria se prolongue hasta los 14 años como mínimo. El gobierno reconoce tal necesidad. En 1913 acude en misión humanitaria al escenario de la guerra de los Balcanes, encontrando una multitud de refugiados desfallecidos y sin esperanza, niños separados de sus padres en largas filas para obtener una porción de sopa, niñas que han sufrido tanto que ya no saben sonreír, ni jugar, ni hacer amigos. Una experiencia que le inspira la necesidad de salvar a la niñez de la enfermedad y la inanición.
En agosto de 1914 estalla la Primera Guerra Mundial, ella ve que las noticias solo tratan sobre las batallas y todos pasan por alto lo que están pasando los menores. Organiza con sus amigos una colección de reportes orales y de prensa e informes de la Cruz Roja Internacional sobre la situación de la niñez, y viajan por toda Inglaterra invitando al gobierno a tomar acción al respecto. Destaca que: “los niños de Europa necesitan alimentos, médicos, enfermeras; y lo necesitan ahora mismo”. Sin embargo, la acción oficial es lenta y concibe la idea de “poner en pie una organización para salvar a los niños”. Así creó Save the Children Fund en abril de 1919.
El objetivo era reunir fondos para enviar, antes que nada, leche a los niños de Viena y después procurar ayudas a distintos países. Las colectas iniciaron en el Albert Hall de Londres. Las personas donaban de buena gana al saber que su dinero representaba leche enviada de inmediato. El entusiasmo por colaborar se extendió a todo el país; sin embargo, Eglantyne pensaba que era necesario dar a conocer que los sufrimientos persisten aún finalizada la guerra. Para eso, contrató a un publicista profesional quien sugirió usar tácticas atrevidas para la época, publicar anuncios a página completa en los diarios nacionales.
En 1921 hubo una gran hambruna en Rusia, allá envió un fotógrafo con una cámara de cine, a constatar la severidad de la tragedia y también asegurar que la ayuda estaba llegando a los verdaderos necesitados. Recibió críticas, pero afirmó que: “La nueva caridad tiene que ser científica con propaganda amplia, sistemática y perseverante. La beneficencia moderna ha de tener objetivos muy claros e intentar alcanzarlos con la misma inteligencia, cuidado y rigor con que lo hacen las mejores empresas industriales y comerciales”. Se rodeó de expertos: periodistas, hombres de negocios, médicos y otros profesionales.
Save the Children ganó reputación como organización competente para llevar a cabo grandes campañas de ayuda a donde hiciera falta, sin embargo, la respuesta del público parecía depender de las fluctuaciones emocionales, de la enorme magnitud y visibilidad de los problemas durante la guerra, pero en tiempos de paz, continuaba habiendo niñez mal alimentada, enferma, sin acceso a la enseñanza y el lastre del trabajo infantil. Sin un gran desastre que llamara la atención, ¿qué podía hacerse? La respuesta fue redactar el contenido de la Declaración de Ginebra sobre los Derechos de la Niñez. Documento adoptado por la Sociedad de Naciones, convertida en 1948 en la ONU y que finalmente en 1959 se hace la Declaración de los Derechos del Niño.
Hoy Save the Children cumple 100 años, está presente en 120 países; en Honduras a partir de 1968 y es la organización independiente líder en el mundo en el trabajo a favor de la niñez y la adolescencia.