Mejores ciudadanos, menos inseguridad

Por José Antonio Pereira Ortega
Coronel ® [email protected]

Aunque a veces resulta frustrante el estar escribiendo y opinando respecto al quehacer para vivir y convivir seguros, no me doy por vencido en tratar de ayudar en el combate a la inseguridad que nos acecha, y a pesar de ello no la tomamos como debe ser, en parte porque la naturaleza humana es así, nos encargamos de todo menos de nosotros mismos y de nuestro círculo familiar, y en parte porque creemos que son los demás, en especial el Estado, quienes tienen la tarea ineludible de nuestra seguridad personal y colectiva.

En anteriores escritos he opinado, sugerido e incluso cuestionado la labor y cooperación individual de nosotros como personas en los aspectos de la pobre participación, y la descuidada atención a las medidas de seguridad pasivas y activas que debemos tomar para darnos una mejor seguridad personal, y contribuir con ello a la seguridad colectiva en nuestro entorno familiar, vecinal y en el trabajo, incluso en consonancia con los consejos de expertos en materia de seguridad, se ha dicho y escrito que “el hombre es el principio y el fin de los accidentes y de su inseguridad”.

En consonancia con esto, causa alarma y extrañeza tanto desinterés de nuestra parte, que afanados en ese afán de culpar a otros no nos hemos percatado que la delincuencia se ha levantado en nuestras narices, los delincuentes se han asociado en las vecindades que nos circundan, incluso en el seno familiar y ahora despotricamos contra la autoridad y peor aún contra la ley, llevando la sociedad a un irreverente irrespeto a la ley y a las autoridades, lo cual crea otro eslabón peligroso porque se está promoviendo el tomarse la justicia en sus manos, es decir a la venganza personal o familiar.

En este entorno, se percibe además, una natural aceptación del clima de horror y violencia que a diario vemos, leemos y escuchamos en los medios de comunicación y en las diferentes redes sociales, nos hemos vuelto conformistas y lo que vemos no es más que “noticia de última hora”.

No pretendo tapar el sol con un dedo, y manifestar conformidad porque se han reducido los índices de homicidios y nuestro país ya no es el más peligroso del hemisferio, los avances son sustanciales pero la inseguridad por mínima que sea, causa mala percepción y afecta muchas áreas como la inversión y el desempleo.

La inseguridad y la violencia no son propias de nuestro país, es un problema mundial, pero se nota más en nuestra región con énfasis en México y el aludido Triángulo Norte que engloba a Guatemala, El Salvador y Honduras, que sufren además problemas de corrupción e impunidad, caldo de cultivo para el accionar de redes criminales que han penetrado las autoridades y se han afincado en las sociedades de estos países.

En tal sentido y convencido que cuando las opiniones tienen mayor efecto cuando son respaldadas por expertos extranjeros, quiero insertar lo expresado en un artículo del señor David Lee, un experto, de origen mexicano, en temas de seguridad en su artículo titulado Participación ciudadana ante la inseguridad dice: “Si observamos penosamente que los encargados de nuestra seguridad han sido rebasados, contaminados y manipulados por las redes delincuenciales y que día con día este fenómeno innegablemente atenta contra los dos valores más altos de la ciudadanía: la vida y la libertad, ¿cuál debe ser la salida a este gravísimo problema? La respuesta es participación ciudadana”.

Explica además que la participación ciudadana tiene un significado diferente: “no es dar o donar 100 pesos motivados por artistas o las campañas televisivas para decir ante los ojos de todos: “ya cooperamos”.

“Esa participación contempla la creación de comités y observatorios de participación ciudadana para, justamente, observar, supervisar y auditar los trabajos de las personas adscritas a las distintas entidades de gobierno”.

En este artículo el señor Lee, acentúa recordándonos que con la participación ciudadana:

* Se logran instrumentar, desarrollar e implementar acciones a favor de la sociedad, ajenas a los intereses partidistas.

* Se vigila y audita a los actores políticos para que cumplan cabal y éticamente sus encomiendas.

* Se consolidan resultados positivos en el largo plazo, gracias a la constancia y permanencia como sociedad unida y organizada a través de las asociaciones civiles.

* Se forjan modelos de sana y proactiva convivencia y sinergia con los sectores públicos y privados.

* Se consolida el sentido y compromiso de responsabilidad social y patriotismo.

Estimo que debemos ser mejores ciudadanos y prepararnos para que aceptemos responsabilidades que nos conviertan en personas cooperantes y participar activamente en pro de mejorar los niveles de seguridad personal y pública.

Concluyo insistiendo y reafirmando que los ciudadanos debemos ser más activos, en esa medida, tengo la plena confianza que se reducirá la inseguridad si todos nos involucramos.