INFOP debe pasar a manos privadas. Retos y desafíos

Por: Carlos Medrano
Periodista

Como muchas empresas e instituciones del Estado, el Instituto Nacional de Formación Profesional (INFOP), se encuentra atrapada, secuestrada y contaminada por un avorazado sindicato y una clase política, que consume entre contrato colectivo y gastos administrativos, casi todo el presupuesto de la institución, sin invertir en la causa para la que realmente fue creada, darles conocimientos a los estudiantes más pobres de Honduras que necesitan tener un oficio.

Esa es la triste historia de la ENEE, el SANAA y HONDUTEL, para mencionar algunas, cuyas conquistas salariales y prebendas, han impactado directamente en las finanzas y futuro de la institución, que van desde aumentos programados, incrementos salariales sin evaluar el comportamiento de la economía del país y el desempeño del trabajador, hasta días feriados, días por muerte de familiares, ausencias, permisos, bonos, etc., etc.

Muchos directores o gerentes de estas dependencias, incluido el INFOP, en su afán de que el sindicato les deje “trabajar”, iniciaron un maridaje diabólico, otorgando a los trabajadores hasta lo inimaginable, dejando secuelas desastrosas para instituciones cuya economía ha venido en franco deterioro.

Hay que ser claros y contundentes, lo más importante del INFOP no son los sindicalistas o políticos que llegan ahí sin ninguna preparación para dirigir ese tipo de instituciones, no son los edificios, no es el contrato colectivo, son los pobres estudiantes que no tuvieron oportunidad de entrar a la Universidad, que necesitan una educación básica para que se defiendan en la vida, para que sean personas trabajadoras, de bien, y que no se unan al ejército de maras y pandillas que existen en sus barrios.

Pero si analizas el presupuesto, más del 70% es para el pago de sueldos y salarios de los trabajadores que poco a poco se han “chupado” los recursos, dejando poca inversión en actualizar sus manuales educativos, mejorar los talleres, actualizarse en las nuevas tendencias industriales y tecnológicas que exige el mundo de hoy.

Las capacidades de los estudiantes no están certificadas, por ejemplo, nos hemos enterado de que una empresa constructora que está desarrollando un megaproyecto gubernamental, tuvo que importar mano de obra, pues en Honduras no existe el trabajador que tenga la destreza, el cálculo y cuidado para la exigencia y seguridad requerida.

En la construcción de carreteras y edificios, en la industria del turismo con chef profesionales y en el comercio, entre otros, ya hay muchos guatemaltecos y salvadoreños que inundan nuestra tierra, haciendo trabajos que pertenecen a los hondureños, demostrando nuestra incompetencia en trabajos básicos que no requieren 5 ó 6 años de estudio.

Si después de 30 años en manos de los políticos y el presidente de turno la institución está corrompida, ineficiente y solo satisfaciendo a un grupo de 800 trabajadores que amparados en un contrato colectivo se reparten a manos llenas los recursos que ahí se designan, no hay vuelta atrás, hay que eliminar a esta institución y construir una nueva, cancelar a todos los parásitos ahí incrustados y darle a la empresa privada la batuta del INFOP.

La empresa privada conoce sus necesidades, sabe el tipo de trabajadores que necesita el mercado, ellos financian esa institución, por lo tanto, lo más justo es entregarles el INFOP y que lo repotencien, que formen un gobierno tripartito como sucede en el RAP y que los cursos continúen gratuitos como ocurre en la actualidad.