Las epilepsias: formas clínicas y su tratamiento

Por: Dagoberto Espinoza Murra

Se ha dicho que a los hondureños únicamente nos apasionan la política y el fútbol.

Y que cuando esos temas están en su efervescencia, cualquier artículo que tenga que ver con las ciencias, el arte y la cultura en general, pasa desapercibido.

Nos estamos refiriendo en esta ocasión a una enfermedad que es conocida desde varios siglos antes de Cristo. Tiene diferentes manifestaciones clínicas, su etiología es diversa y hay múltiples tratamientos.

Los griegos la llamaban “Morbus Sacer” que significa sagrada o divina.

A Hipócrates, se debe la siguiente opinión de esta enfermedad: “En cuanto a la enfermedad que llamamos sagrada ella no me parece más sagrada ni más divina que las otras, ella tiene la misma naturaleza que el resto de las otras enfermedades y por origen las mismas causas que cada una de ellas.

Para los romanos se denominó “Morbus Comitialis”, pues si una persona sufría una crisis convulsiva en el senado o comitia, la reunión era suspendida.

Todavía en nuestros tiempos se habla con alguna frecuencia de “Mal Comicial”.

Hacemos referencia a esta enfermedad, pues algunos estudios nos indican que en el mundo por lo menos 70 millones de personas presentan alguna forma de epilepsia. En América Latina 5 millones y, en Honduras entre 100 ó 200 mil compatriotas la padecen.

Muchos personajes que sobresalieron a lo largo de la historia de la humanidad es probable que hayan padecido esta enfermedad: Alejandro Magno, Julio César, Pascal, Byron, Napoleón, Van Gogh, Dostoiewski.

Frente al gran número de personas que, a nivel mundial adolecen de esta enfermedad, se creó la Liga Internacional contra la Epilepsia, con el fin de contribuir, mediante estudios científicos a fin de encontrar los exámenes e investigaciones para efectuar el diagnóstico temprano y acertado para un proceso que tiene múltiples manifestaciones clínicas.

Desde sus inicios la liga ha contado con la contribución de los más experimentados neurólogos quienes, a su vez, han recibido reconocimientos públicos muy honrosos. Uno de ellos es el denominado Embajador para la Epilepsia. En 1968 le fue otorgado al francés Henri Gastaut, mundialmente conocido por los aportes que la Escuela de Marsella, que él condujo por muchos años, introduciendo una novedosa clasificación en esta enfermedad, así como hallazgos importantes en la electroencefalografía.

En 1969 correspondió el honor al alemán Dieter Janz, quien desde la Escuela de Heidelberg dió a conocer sus estudios de la Epilepsia de Gran Mal, en relación al ritmo del sueño. Sostiene que para la persona que padece esta enfermedad, debe prohibírsele el desvelo, pues a la que él llama Epilepsia del Despertar, está íntimamente relacionada con el sueño. El que suscribe este artículo puso a prueba ese aporte en su trabajo en el Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza donde, hasta hace un par de décadas, se trataba a un alto porcentaje de estos pacientes que acudían de todo el país.

En 1982 el sobresaliente discípulo del profesor Janz, Peter Wolf fue honrado con este premio. Él hizo un exhaustivo estudio de la relación de algunas formas de epilepsia con sintomatología psiquiátrica, especialmente las que asientan en el lóbulo temporal.

Desde que se inició, este premio ha sido concedido anualmente a investigadores connotados originarios de diferentes países.

En el 2018, nuestro país Honduras, ha sido honrado con la adjudicación de este galardón al compatriota Dr. Marco Tulio Medina, distinguido neurólogo con formación en epilepsias al lado de grandes maestros como Antonio V. Delgado Escueta de la UCLA, California USA., la Dra. Charlotte Dravet , del Hospital Henri Gastaut, Marsella Francia.

El Dr. Medina ha sido decano de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNAH por dos períodos consecutivos.

En estudios de investigación realizados a nivel centroamericano, se encontró que el decano de Honduras (M.T.Medina) contaba con el mayor número de trabajos publicados. Son dignos de mencionarse la Investigación Epidemiológica en Salamá, Olancho donde, se redujeron los niveles de epilepsia por Cisticercosis al tomar las siguientes medidas: a) evitar en lo posible el fecalismo al aire libre y b) al comer carne de cerdo esta deberá estar bien cocida.

Otro trabajo significativo, hecho con equipos de investigación en el mundo buscando el gen de la Epilepsia Mioclónica Juvenil que el profesor Janz describió magistralmente. Este descubrimiento ha sido un aporte valioso en el campo de la Epileptología.

Además en otros aportes, fue el promotor del Postgrado de Neurología en la UNAH, del cual han egresado 40 especialistas que laboran en diferentes departamentos del país, a quienes el Dr. Medina hacía partícipes en sus proyectos de investigación.