Herman Allan Padgett es leyenda y es verdad

Por: Mario Hernán Ramírez

De la enciclopedia “Gargantas de oro de la radio difusión hondureña”, de mi autoría, transcribimos la parte que corresponde a la figura de Herman Allan Padgett que a la letra dice:

“…Ese personaje del mundo intelectual de la nación es otro de esos seres que llegaron con el don de predestinados. Herman fue un hombre sencillamente excepcional, casi alcanzó la gloria de los genios.

Valle, el de Choluteca, decía que: “En la escala de los seres el hombre es primero y en la escala de los hombres el sabio es el más grande”. -Cuánta verdad se encierra en semejante afirmación-.

Cuando deslizo la punta del bolígrafo para referirme a este ciudadano tan peculiar, vienen a mis pupilas, bajo el influjo de la mente, los días mozos de Herman Allan Padgett, cuando pedaleando una modesta bicicleta, con una amplia canasta metálica en el “anca” llena de productos para sastres y costureras, en los que se veían hilos, zíperes, botones, agujas y demás insumos que distribuía, al por mayor, el desaparecido almacén Acapulco de los hermanos Hasbun, cuyo negocio funcionaba a inmediaciones del antiguo Palacio Presidencial, hoy Museo de la República, Herman era un cipote relativamente y en varias oportunidades lo vimos vendiendo su mercadería en los barrios citadinos, en “truchas”, pulperías y mercados, acompañado en las faenas de otro que en su juventud incursionó en la radio: Arnold Martell, ya fallecido, en la colonia 21 de Octubre.

A Herman, ya un poco “garrudito”, lo volvimos a encontrar en la Agencia Fasquelle, que gerenteaba el capitán de aviación, Luis Alonso Fiallos, yerno del acaudalado empresario Roberto Fasquelle, distribuidor en Honduras de los automóviles Cadillac, Buick, Pontiac, Chevrolet y G.M.C., Herman era el bodeguero y compartía horas de trabajo con el después coronel,David Bojhorqe; licenciado Andrés Roberto Díaz Santos; empresario José Amílcar Bustillo Molina, doctor en motores Ramón Carrasco, Reinaldo Reina y muchos más que andando el tiempo llegaron a ocupar relevantes posiciones dentro de la sociedad hondureña.

Herman Allan Padgett aprovechó la reciente apertura de la radio La Voz del Pueblo de Edgardo Zúñiga Rivera y a la corta edad de 17 ó 18 años, arrancó su ascendente y exitosa carrera en el apasionante mundo de la radiodifusión nacional, llegando su talento y precocidad a convertirse en libretista y editorialista de los programas de noticias y comentarios que conducía Edgardo, con el lema: -“Escribo, redacto y me responsabilizo. Antes de enviar una denuncia consulte a su conciencia”-. Esa fue la primera escuela de Herman, trasladándose después, allá por 1955 a Radio Comayagüela y creando su primer programa de crítica y humorismo Bingo y Bongo en compañía de Conrado Henríquez Flores, que formaba dueto y que luego encontró patrocinio de la casa comercial Rivera y Cía., anunciando un producto vitamínico llamado Ipatol. El locutor comercial era también el suscrito. Conrado Henríquez mantenía un gustado programa orientado a los niños con el sugestivo nombre El Tío Pancho, en la misma Radio Comayagüela, madre nutricia de una de grandes destacadas figuras de la radiodifusión nacional e internacional, verbigracia: Tomás Antonio González, Alexis Zúñiga Alemán, Salvador Cubas Mejía y quien suscribe.

Pues bien, Herman alcanzó en poco tiempo tanto prestigio y popularidad que pronto estaba en mejores condiciones económicas en HRN, desde donde llegó a ocupar los más altos índices de atención, pues alternó el radio periodismo con su envidiable talento humorístico que hechizaba al auditorio por la sagacidad e incomparable capacidad de improvisación para todo lo relacionado con el mundo que él dominó como el mejor. La radio.

Herman incursionó en el mundo de los negocios y así lo encontramos como fundador propietario de Radio Universal, director propietario del irrepetible semanario El travieso, editorialista de los diarios El Pueblo y El Cronista, lo mismo que de HRN.

Fue ministro secretario de Prensa de la Junta Militar de Gobierno que presidió el general Policarpo Paz García; cónsul general de Honduras en Nueva York, secretario de Estado en los Despachos de Cultura y Turismo, en donde tuvo como subsecretario a otro insigne baluarte de las letras, el licenciado y poeta Felipe Elvir Rojas. Fue columnista de este rotativo y escribió varios libros sumamente interesantes, sobre temas diversos.
A Herman le apasionaba el trabajo y creó algunas empresas, pero la más relevante, por la calidad de los trabajos a él encomendados fue la Editorial Allin Editores de resonantes éxitos.

En su fructífera vida profesional, destacó como director del gustado programa “Platicando con mi Barbero”, “La escuelita alegre”, “Margarito el guardia” y su debut con “Bingo y Bongo”.

Herman Allan Padgett, dueño de una extraordinaria inteligencia, la cual supo alimentar con una vasta colección de libros de los más connotados escritores de todos los tiempos, por eso alcanzó tanto prestigio y respetabilidad en el círculo de la intelectualidad nacional e internacional, ya que llegó a establecer correspondencia familiar con la flor y nata de los hombres y mujeres de letras más sobresalientes de su época a nivel continental. Herman fue un autodidacta como no hubo ni habrá otro igual. Un genuino orgullo del gremio periodístico en Honduras.

Herman, hoy día es leyenda y es verdad. Toda una enciclopedia, una institución.