¡El político corrupto y mentiroso!

Por: Lic. Gustavo Adolfo Milla Bermúdez

¡Ay! ¡Qué cansado estoy de todo lo deficiente que se empeña en llegar a ser un acontecimiento! ¡Ay! ¡Qué harto estoy de los políticos mentirosos, corruptos, malvados y perversos!

“Yo soy de hoy y de tiempos pasados, pero hay algo en mí que es del mañana y del porvenir”. Yo estoy cansado de los políticos, de los viejos y de los nuevos: para mí todos son superficiales, mentirosos y ladrones; todos son ríos que se han secado. No pensaron ni piensan con bastante profundidad, y por lo tanto, no llegaron a lo hondo.

Un poco de voluptuosidad y un poco de tedio; a eso se redujeron sus meditaciones de palmípedos venales.

Tampoco son bastante limpios para mí: todos ellos los políticos enturbian sus aguas para dar la sensación de profundidad. Les place hacerse pasar por hombres honrados; pero, para mí son siempre gente de términos medios, de medias tintas, turbias y sucias.

¡Ay! He echado mis redes al río para pescar peces, pero siempre he sacado la cabeza de un político corrupto antiguo.

Así dio el río una piedra al hambriento. Y, los políticos parecen venir del mar negro, porque tienen sus manos sucias. Muchas veces he visto en su seno la espuma salada en lugar de una alma pura. También aprendieron del mar su vanidad: no es el mar el pavo real más vano entre los políticos corruptos, llenos de maldades, mentiras y perversidades.

Yo soy Aristarco. Crítico entendido, pero excesivamente “severo”. No encuentro un político que tenga estirpe de hombre honrado y mucho menos de ser humilde, la vanidad los pierde en la perversidad, que nunca podrán encontrar la verdad por estar llenos de prejuicios y de absolutismos ajenos a su voluntad, como hombres envueltos en el pasado oscuro que es su propia realidad.

El hombre como parte de la sociedad en que vive, tiene que corregir a los mentirosos, a los insolentes y perversos. Reprende a todos esos y te ganarás su odio. Eso a mí no me interesa, lo que quiero es que se conduzcan como gente inteligente, honrados de sus manos y de su boca, que se acostumbre a predicar la palabra verdadera. Estos políticos de hoy son vanidosos y orgullosos, pues no se dan cuenta que la vanidad y el orgullo solo acarrea deshonra.

La sabiduría está con los hombres humildes. Dios libra de la angustia al justo y en su lugar pone al malvado, al mentiroso y al corrupto.

Recordemos que la sabiduría comienza por honrar al Señor; nuestro Dios. Por todo esto, por no tener a Dios en su corazón, el hombre actual no puede ser honrado porque primero sirve a sus intereses personales y mezquinos, contra la sociedad en que él vive. Cuántos hombres políticos sin ética y moral se encuentran envueltos en la corrupción de toda clase; allí están los de “Pandora”, los del “Arca Abierta” los de la “Judicatura”, “los señores de la Corte Suprema con elevadísimos viáticos en dólares”, los diputados transformando constantemente las leyes dando “Fe de ratas” . Sacando cuentas con todos esos millones que robaron estos señores a las arcas nacionales se podrían solucionar los graves problemas por los cuales emigra el pueblo en caravanas a otros países a costa de su propia vida.

Señores políticos, todos tengan dignidad y ética, tengan vergüenza que otras naciones se dan cuenta de toda esa injusticia que ustedes practican con la maldad y la mentira, que se han convertido en los modernos Robin Hood, pero al contrario de este no roban para los pobres sino para satisfacer sus ambiciones personales.

El presidente Juan Orlando Hernández con visión meridiana mandó hacer dos hoteles de cinco estrellas, justamente para aquellos que le meten las manos a las arcas nacionales, son: “Hotel La Tolva y El Pozo” ¡Allí es donde deben estar, brillarán como arcoíris de múltiples colores porque están involucrados las banderas de todos los colores políticos.