PUERTO CORTÉS. Los “seláceos” del Platense cayeron en un partido del cual era impensable perderlo por la forma como dominaron el mismo y el sistema, justificado al final, de los dirigidos por el doctor Nassar, quienes a falta de cinco minutos lograron meter un tiro libre con veneno para terminar castigando a un tiburón que le pegó mordidas al viento.
Con una mejor idea en el campo de juego y conscientes de que los tres puntos no se podían escapar de su casa, el Platense salió con el objetivo bien marcado de marcar distancias con el rival, no daba lugar a la sorpresa como ya le sucedió en su mismo campo en el pasado.
Pero cuando el rival que está enfrente es la UPN las cosas no siempre salen como se planifican ya que, de forma pragmática, los naranjas juegan a no perder, si hay oportunidad para el espectáculo pues contribuyen, pero no es que sean consuetudinarios en estos menesteres, no importan los métodos para arañar puntos cuando juegan fuera de su casa.
En cuanto a acciones de apremio en las porterías apenas se pueden resaltar dos de ellas en la primera parte y ambas en las piernas de Aldo Fajardo que las marró ahogando de esta manera los primeros gritos de gol en el puerto. Noticias de los “Lobos” en ataque no hubo, “Rafa” Zúniga apenas había recogido un balón tibio de Franco Güity.
LA SEGUNDA MITAD
Y para ratificar que las intenciones de Nassar estaban bien definidas, el gestor del fútbol en la media cancha, Júnior Padilla no regresó al campo de juego después del descanso y en su lugar entró Ronald Montoya para sostener aún más el peso de la marca en la zona defensiva.
También quedó claro que no era la noche de Fajardo ya que, tras moverse la pelota, Diego Reyes se descolgó por la izquierda de la UPN y logró meter un trazo exacto para que llegara en barrida el atacante que tampoco logró embocar a puerta desperdiciando la tercera oportunidad ante el alivio de Célio Valladares.
El minutero avanzaba de forma inevitable hacia los noventa minutos y “Carlón” Martínez decidió meter el pie al acelerador y movió piezas en su banquillo y prescindió de uno de sus contenciones y del lateral derecho para darle paso a Mencía y Winchester. Sin ningún resultado
Pero el aguante de este equipo universitario es encomiable y hace que su rival no pueda fiarse de ellos en ningún momento del partido. Faltando cinco minutos para terminar el partido, Michael Osorio se sacó un tiro libre que se fue entre la barrera y entró pegado al palo izquierdo de Zúniga. Sin merecerlo, el “Tiburón” se quedó con las manos vacías.