Irresponsable y temerario

Por: Fernando Berríos
Periodista

Vulnerar la buena imagen del café hondureño a nivel internacional no solo es irresponsable sino temerario.

La noticia del hallazgo en un puerto italiano de unos 700 kilos de cocaína dentro de un contenedor con café hondureño cayó como balde fría.
Pero más alarmante fue ver y leer las reacciones en Honduras de quienes no desaprovecharon la oportunidad para ver este delicado asunto desde la óptica de la política cavernaria, es decir, aquella que no razona ni mide las consecuencias en sus ambiciones de poder.

El hallazgo fue una realidad, pero hasta el momento, nada garantizaba que ese cargamento ilegal haya sido depositado en Honduras, pues el barco, antes de Livorno, también estuvo en Costa Rica, Colombia y España.

Puerto Cortés tiene sendas certificaciones como puerto seguro y megaport, rigiendo sus procesos de control de contenedores con los más altos estándares internacionales de calidad y seguridad.

Tampoco podemos pecar de ingenuos y creer que los sistemas no son vulnerables, precisamente porque detrás de ellos lo que hay son personas y el ser humano por naturaleza es corruptible.

Y si no, solo veamos lo que ocurre en los grandes mercados de consumo. Pese a los avances tecnológicos en sus fronteras, los estupefacientes siguen entrando a diario, toneladas tras toneladas, inundando sus calles en segundos y enfermando y matando a sus conciudadanos.

Lamentablemente la peor parte de esta historia se la llevaron los caficultores hondureños, los mismos que hoy luchan con un mercado internacional injusto que los trata de forma miserable.

Tan miserable y temerario como el buscar un daño político a costas de la imagen internacional del grano. De momento, todas las evidencias científicas indican que el contenedor salió limpio de Puerto Cortés.

La investigación anunciada por las autoridades del gobierno debe llegar hasta las últimas consecuencias, como un acto de justicia para el sector caficultor y para la imagen de Honduras, mancillada una vez más.

Honduras es el quinto exportador de café del mundo, solo superados por Brasil, Vietnam, Colombia e Indonesia.

Alcanzar este nivel de producción no ha sido fácil para las más de 120,000 productoras que generan más de un millón y medio de empleos.

Hoy, los bajos precios internacionales golpean con severidad a estas familias, propiciando pobreza, desempleo y migración irregular.

Unos años atrás, el quintal se vendía a más de 130 dólares, pero hoy el precio apenas ronda los 100 dólares.

Por ahora, lo único que nuestros productores pueden hacer para contrarrestar esta caída internacional del precio es dar un salto cualitativo hacia la producción de café especial o diferenciado, porque este se cotiza mejor en los mercados más exigentes del mundo, es decir, Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Estados Unidos, Japón y Taiwán.

Los hondureños debemos entender que la política se debe mantener en el campo de la política. Los daños a la economía afectan a Honduras, frenan el desarrollo, alejan la inversión y generan pobreza y desempleo.

En la cosecha anterior, 2016-2017, se exportaron casi 10 millones de quintales y para esta cosecha 2018-2019 la meta proyectada es de 10.6 millones de quintales.

Cabe resaltar que de los 10 millones de quintales exportados, 3.4 millones fueron café diferenciado que dejó divisas por el orden de $ 500 millones.
Es esperanzador saber que el sector café se mantiene en pie. A la fecha, según datos del Ihcafé, ya se han exportado 1.8 millones de quintales que generaron hasta el mes de enero divisas por $ 195 millones.

La cifra no es mala, pero tampoco es buena. Debemos considerar que a la misma fecha, en la cosecha pasada Honduras ya había exportado 2.3 millones de quintales y las divisas superaban los $ 200 millones.

Es decir, no se pueden dar pasos en falso con un producto que nos representa el 30 por ciento del Producto Interno Bruto Agrícola y el 5 por ciento del Producto Interno Bruto Nacional.

Los reportes indican que hay 900,000 quintales vendidos pero no exportados. Lo peor que podría pasar es generar una alarma mundial que provoque una estampida de inversionistas y que estos volteen su mirada a la abundante oferta de grano de otros países.

¿Se debe debatir sobre el tema del narcotráfico en Honduras? Por supuesto que sí, de forma amplia y transparente, pero sin que esto conlleve a pasar factura a sectores económicos que ninguna participación tienen en ese flagelo que azota a Honduras y el mundo.

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