En la capital: Aquel ayer… y hoy

En un ayer todo era más tranquilo,en cuanto al tránsito vehicular. Claro, la ciudad y la población eran más pequeñas. Hoy, el caos vehicular atrapa la capital. El postre de todos los días a las horas pico. Más de alguno desemboca su desesperación en “malas expresiones “ (no hay ”malas palabras”). Más gasolina que se gasta, más tiempo encerrado en un atolladero. Estrés… a la orden

Hola amables lectores en todo el país y allende fronteras. Nuevamente con ustedes después de un breve receso vacacional.

Está anocheciendo. Un caos vehicular atrapa la capital. Otra vez. Los conductores hacen sonar sus estridentes bocinas, las serpenteantes motos atraviesan los espacios que quedan para adelantar. Un abusado taxista que se adelanta a la “brava”. El conductor de un “rapiloco” no respeta la “bahía”.

Las “colas” se hacen más largas y nadie avanza. Más de alguno desemboca su desesperación en “malas expresiones “ (no hay ”malas palabras”). Más gasolina que se gasta, más tiempo encerrado en un atolladero.

El postre de todos los días a las horas pico. Que se registra, si hablamos de la tarde, entre 4:30 y 7:00 de la noche. Se han hecho obras para paliar estas asfixiantes situaciones, pero como la flota vehicular crece día a día, la ciudad se achica, también día a día. Faltan más vías alternas.

Antes y ahora. La Tegucigalpa de 1930 y la metrópoli de hoy.

ESTRÉS… A LA ORDEN

Se dice que el parque vehicular de la capital es en la actualidad de más de 800 mil automotores. A estos se suman más de 170 mil que llegan de comunidades aledañas, de los alrededores, aproximadamente.

No se necesita consultar a profesionales de la conducta humana para saber que estas largas “colas” provocan en los conductores ansiedad, desesperación, estrés, irritación. Los transeúntes y pasajeros de las unidades también cargan con lo suyo.

Un ejemplo. Según autoridades edilicias, por el bulevar FF AA circulan a diario más de 60 mil conductores diarios, aproximadamente. Sumado al equipo pesado que se dirige al norte del país.

Ayer y hoy. Avenida Colón. Todo cambia pero el tráfico vehicular asfixia.

En el anillo periférico, el vía crucis también se presenta. Unos 80 mil conductores. El caos se genera por la gran cantidad de vehículos que salen por las vías que conectan a este sector.

En la zona de Comayagüela no es la excepción. Algunos tramos han colapsado por los vendedores ambulantes que han acaparado las vías. Esto genera saturación en las vías alternas. Es casi imposible el paso en la 5ª avenida de Comayagüela y en la primera calle.

En fin. Las enormes filas se generan por que se supera la capacidad de las vías por la gran cantidad de vehículos. Es de hacer notar –de nuevo- que algunas obras hechas por las autoridades de la alcaldía municipal ha ayudado a paliar un poco esta situación.

Pero como que aún no es suficiente. Y tener que soportar este “rollo” todos los días…

Comayagüela un ayer y hoy. Cuando adoquinaban la calle real y 1era calle. Y hoy. Intransitable.

TODO ES RELATIVO

Todo cambia. Es mutante, nada es estático. La tranquilidad de un ayer, nada tiene que ver con lo que vemos y padecemos hoy. Las ciudades tienen y deben modernizarse. De un viejo poblado, pasan a ser metrópoli.

En Tegucigalpa, la falta de planificación data desde de hace muchísimos años. Problemas que se arrastran. Ya les hemos contado esas historias. Pero como es saludable recordar cómo fue aquí un ayer, hoy les traemos algo de esto. Para aromatizar la historia de nuestras ciudades.

Por otro lado, nos cuentan que la tranquilidad que se respiraba era notoria y los escándalos de corrupción y otras yerbas eran menos. Claro, menos población. Y es que todo es relativo en la vida. Eso, tal vez lo comprueba lo que nos dice una persona de la tercera edad, don Pablo Rivas.

“Mire, siempre han existido los pícaros que abusando del poder han saqueado este pobre país. La delincuencia y violencia no estaba como ahora, claro, pero no todo era remanso de paz.

Caos vial. Atorados. Horas pico por la tarde-noche. Ahí saliendo de la zona de El Prado. ¿Hasta cuándo?

Ahí estuvieron –continúa- los golpes de Estado dados por Oswaldo (López Arellano) el secuestro y muerte del hijo del diputado Gómez Cisneros, el asesinato de la dama Sarita Bertot, que conmovieron a la sociedad de aquel entonces.

Bueno…(se lleva la mano a la frente) ahora los escándalos y muerte es pan diario que ya la gente ni se inmuta. Pero es bonito recordar y como gustan estas cosas que saca de la capital para que las conozcan los cipotes de ahora…”

Y por hoy hasta aquí. Hemos dejado otra HUELLA histórica de colaterales del diario vivir de una capital en donde parece que hay más carros que personas…

Que Dios nos bendiga a todos.

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