Eduardo Almeida, representante del BID:

**Por más que se critique, bajar los homicidios de 86 a 43 por ciento, es un desafío espectacular

Su padre lo llevaba a los barrios pobres (favelas) de Río de Janeiro y después al Maracaná, a ver a los auténticos “cracks” del fútbol brasileño de los años setenta: Zico, Roberto Dinamita, Sócrates, entre otros. Después quiso ser sacerdote, pero finalmente se decidió por los estudios. Tras laborar en compañías petroleras, ahora está al frente del BID en Honduras, dando consejos para reducir las desigualdades sociales. Se trata de Eduardo Marqués Almeida, un optimista convencido que Honduras puede salir adelante con un pacto entre todos los sectores y una prensa alentando lo bueno de la gente.

Como todo brasileño asumo que le gusta el fútbol…
Más o menos. Soy de Río de Janeiro, un carioca de verdad. Iba mucho al estadio del Vasco da Gama, cuando era chico y también al Maracaná.

¿Vio jugar a los grandes de esa época?
En especial a los famosos de los años setenta, entre ellos, Rivelino, Zico, Roberto Dinamita, Sócrates y en los ochentas, a Romario y Bebeto, cuando iniciaron.

¿Quiso ser futbolista?
No. Casi fui sacerdote, pero desistí cuando conocí a mi esposa y me casé justamente en el monasterio de San Benedicto. Tenía 26 años.

A estas alturas fuera cardenal…
Podría ser. Pero, creo que sería un cura del interior.

¿Qué recuerdos tiene del Río de Janeiro de su infancia?
Río sigue siendo una ciudad muy linda. Me gustaba estudiar, leer; mi padre me llevaba a las favelas, a las playas y a pasear.

¿Influyó las visitas a las favelas en su vida?
Creo que sí, porque comencé trabajando como ingeniero de cálculos de plataforma de petróleo y después pasé a Petrobras, pero mi sueño era trabajar en desarrollo económico y social, ir a Ruanda, por ser uno de los países más pobres del mundo, pero no pude.

¿Cómo se enroló en el BID?
Apliqué para trabajar en Haití en 2008 y cuando me asignaron ocurrió el terremoto. Fue una experiencia fuerte.

¿Cómo lo designan en Honduras?
Yo escogí. Estaba en Paraguay y salió una oportunidad a Bolivia, pero no se pudo y entonces pedí para Honduras.

En el ranquin de pobreza del BID ¿Cuál es el puesto de Honduras?
Es el segundo más pobre de la región, después de Haití, y el año pasado Honduras estaba más abajo en pobreza que Haití.

¿Usted cree eso?
No. En Honduras hay pobreza, pero no hay miseria, que es muy diferente. En Haití hay miseria, no hay agua, por ejemplo.

¿Será que los técnicos midieron mal?
Puede ser, son números. De hecho no es así, Honduras tiene un nivel de desarrollo bastante bueno, pero no hay que decir que no tiene pobreza, porque tiene mucha pobreza.

¿Puede destacar algunos avances de Honduras?
Hay cosas en Honduras que nosotros en el banco la estamos utilizando como referencia para la región. Me refiero a los proyectos de Invest-Honduras que es la mejor unidad de ejecución del banco en toda la región.

¿Qué otras áreas han avanzado ?
Hay experiencias de desconcentración de los servicios de Salud, como el hospital de San Lorenzo, el desarrollo de la SAR y lo que se ha hecho en seguridad en el país, por más que se critique, bajar de 86 a 43 homicidios por cada 100 mil habitantes, es un desafío espectacular. Me gustaría mucho que en Río de Janeiro hubiera este cambio.

¿A qué se deben estos avances?
Creo que cuando los hondureños se meten a hacer las cosas enfocadas, son unos campeones. La clave es identificar un buen líder, darle autoridad, posicionamiento y el país sale adelante.

¿Qué desafíos identifica?
Con todo, la seguridad sigue siendo un desafío, pero, ahora, en inteligencia y tecnología. El segundo reto es de transparencia, todo lo que se refiere a trámites de una empresa cuando viene al país, permisos, procesos, cuestión judicial. Y por último, combatir la pobreza.

¿Hay reducción de pobreza?
Por 20 años la pobreza sigue igual: 40 por ciento de pobreza extrema y 60 por ciento de pobreza general, a veces baja y sube, pero no cambia.

Si ustedes prestan parte del dinero para combatir la pobreza ¿Qué estará pasando?
Esta es una de las cosas que discutimos, pero de cualquier modo existe. Lo que pensamos es que la población crece mucho más de lo que se genera empleo y por eso se mantiene.

¿O se roban los recursos y no llegan a los pobres?
Hay que verlo, no lo puedo afirmar. Lo que nosotros vemos es que hay que hacer intervenciones integrales. Cambiar el chip de los proyectos basados en la familia y apoyarlos en todas las etapas.

¿Qué están haciendo ahorita al respecto?
Estamos financiando proyectos rurales, complementando lo que están haciendo otros. Si alguien ya está ayudándole a una familia nosotros no vamos hacer lo mismo, sino otro complemento.

A su juicio ¿cómo se sale de la pobreza?
Son dos cosas: empleo a corto plazo y educación, las otras cosas vienen como consecuencia. Sin embargo, para tener empleo es necesaria la inversión nacional y extranjera y para traer eso hay que tener seguridad ciudadana y jurídica.

Lo mismo dice el BM, el FMI, la USAID, el BCIE y la UE, pero no baja la pobreza ¿hay que cambiar la política?
No. Lo que hay que hacer es mantener el equilibrio político y económico por 25 años, como lo hizo China y Corea. Así de largo son los ciclos del desarrollo.

¿Por qué Honduras no tiene ese equilibrio político?
El BID no se mete en política porque no es su campo, pero los políticos deben tener sus diferencias sin detener el crecimiento económico. Sé que es difícil porque las dos cosas van juntas, pero hay países, como Estados Unidos, que tienen sus diferencias políticas, pero mantiene la estabilidad económica.

¿Qué propone?
Un plan a largo plazo para el crecimiento. El país necesita crecer arriba de cinco por ciento para reducir la pobreza.

¿Qué debe contener ese plan?
Cuatro cosas que no se pueden tocar: seguridad, transparencia, generación de empleo y educación. Estamos invirtiendo en educación desde hace 50 años, pero se tienen los mismos niveles con relación a otros países. Hoy no hay obstáculos porque la tecnología permite a los países dar el salto.

¿Qué idea tenía de Honduras y qué piensa ahora?
Cuando vine pensaba que era un país inseguro, absolutamente, que las inversiones no venían por eso. Hoy veo aquí un ambiente seguro y me siento tranquilo.

¿Hay inversiones?
Creo que aquí tenemos problemas, no hay mucha inversión, pero tiene mucho que ver con la imagen del país que se tiene afuera.

¿Qué otras señales mira usted que puede crear incertidumbre?
En primer lugar, perder la paz política, este es un tema de toda la sociedad hondureña. Es necesaria una situación política que no afecte la economía. La otra cosa es la migración, que ahora es toda una industria, se debe mandar un mensaje de que se está haciendo algo para reducirla porque la imagen que se queda es la de las caravanas.

¿Conoce al presidente Bolsonaro?
No.

Como brasileño, ¿Cómo está Brasil después de tres gobiernos de izquierda?
Como representante del banco no puedo comentar mucho, pero como brasileño, creo que Brasil tiene una infraestructura empresarial e institucional muy fuerte y por eso no se rompió en los últimos años. Hay dos o tres cambios que son independientes de ideologías, de izquierda o derecha: el equilibrio macroeconómico y la seguridad ciudadana y jurídica, si todo eso se mantiene el país marcha solo.

¿Qué pudo haber incidido en el giro de la izquierda a la derecha?
Yo vi las elecciones últimas de Brasil como las elecciones del contra. Yo no voté. La gente votó por Bolsonaro más por ir en contra del otro partido y la gente votó por Fernando Haddad por ir en contra de Bolsonaro. La gente votó también porque ya no aguantaba los problemas económicos y los escándalos de corrupción.

¿Son mejores los gobiernos de izquierda o de derecha?
Yo creo que debemos dejar la ideología, izquierda y derecha. El centro de la discusión es mejorar la economía, reducir la inseguridad y los problemas de corrupción, no importa quien esté de presidente.

Se cumplen 60 años del BID ¿Qué tan responsable es de la pobreza o el desarrollo de Honduras?
El BID es la institución más importante del desarrollo del país. Hemos estado presentes en todos los temas del país. Nuestra línea siempre será luchar por la reducción de la pobreza, mejora de la seguridad, y la transparencia.

Considerando que la deuda externa de Honduras es alta ¿Se puede pensar en un perdón?
No veo por qué.

Porque es un país pobre, ya no puede pagar la deuda externa…
Pero la deuda del país está bien manejada, está en un 35 por ciento con respecto al PIB, es alta, pero no es la más alta.

Pero por estar pagando la deuda, no hay para cubrir las otras áreas sociales…
Pero siempre será así. Yo no veo un problema crítico. No veo la necesidad, los fundamentos macroeconómicos del país están súper sólidos. El tema es no volver a la situación macroeconómica del pasado.

Si el BID ha estado invirtiendo en la ENEE

¿Por qué persiste la crisis?
Nosotros hemos hecho inversiones en infraestructura, transmisión, reformas de políticas públicas, apoyo presupuestario que redundan en mejoras en las pérdidas, pero es un problema de muchos años, que no va a ser resuelto por el BID.

¿Se puede recuperar la ENEE?
En primer lugar, el tema es muy serio, la deuda de la ENEE es el 10 por ciento del PIB. Es un tema que debe ser tratado con seriedad. Por ahora, me parece correcta la designación del ministro Marlon Tábora para tratar el tema.

Usted dijo que el Trans estaba bien y la gente se molestó porque no hay Trans. ¿Qué fue lo que quiso decir?
Yo lo que he dicho simplemente es lo siguiente: que en todas las transacciones en que el BID estuvo involucrado no hubo problemas de transparencia, ni corrupción. Pero, al mismo tiempo, he dicho que el Trans tiene que hacerse y que para mí fue un error grande hacer una inauguración de una obra que no estaba.

¿El BID tiene injerencia en la obra, todavía?
Sí. Tenemos ocho millones de dólares suficientes para terminar la obra y hacerla funcionar.

¿Pero terminar qué?
Algunas partes de la ruta.

¿Incluyendo los buses para que la gente se suba?
No, pero una parte de los ocho millones de dólares se puede usar para hacer préstamos blandos para los buses.

¿Cree que se termine la obra?
Yo hablé con el alcalde y le dije que la obra tiene que terminarse y el alcalde está de acuerdo, tomó los ocho millones para terminar la obra este año. La otra cosa positiva es que el Trans va a ser ampliado para mejorar la cobertura.

¿Hay buena expectativa para Honduras en el 2019?
Pienso que el 2019 será mejor que el 2018, siempre y cuando el diálogo político no afecte el desarrollo económico. Es muy importante un pacto de país entre el gobierno, la clase política, la sociedad civil y la prensa.

¿Y por qué la prensa?
El rol de la prensa es generar autoestima destacando las cosas buenas del país porque si la prensa sigue diciendo que todo en el país está malo y que el único camino son las caravanas no van a salir adelante.