La discriminación en el ser humano

Las personas que discriminan a otro ser humano están muy equivocadas, porque todos somos iguales ante los ojos de Dios. En el universo hay tantas personas que son felices humillando a sus semejantes, tal vez solo porque poseen un título universitario o un doctorado, o porque poseen bienes materiales, o tienen en la jerarquía de una empresa una jefatura. En la vida nadie es mejor que otro, todos somos necesarios, menos indispensables.

Persona que lea este artículo, te brindo un consejo: “nunca te dejes humillar de nadie”, porque te daña la salud (en la vida todo es pasadero), siempre pelea tus derechos y acepta cuando cometas un error, porque todo ser humano debe tener dignidad, carácter, cuando uno se deja humillar es como un cadáver caminando (sentido F.). Todo aquel que discrimina tal vez no sabe que hoy somos unos y mañana somos otros.

Grandes fortalezas han caído (Alemania): el muro de Berlín que fue construido para dividir Alemania Oriental y Alemania Occidental; (USA): las torres gemelas en Nueva York. Cuando una persona que discrimina muere solo quedan los títulos y pergaminos en sus casas y con el tiempo desaparecen las letras en dicho título.

Somos hijos de Dios, vamos para el campo santo (cementerio), y nuestro espíritu va a darle cuentas a nuestro Señor Jesucristo, este es el verdadero tribunal.

El que discrimina cree
que el que se humilla
es un cheque sin fondos
o una moneda sin cambio.

Héctor Armando Gómez Jiménez
Barrio El Bosque
Tegucigalpa, M.D.C.