Por Armando Cerrato
Los derecho-habientes del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) –patronos y trabajadores– con nuestras cotizaciones mensuales somos el sostén económico y generadores del capital de reserva de esta institución de salud por ahora intervenida por el Estado en aras de enderezar entuertos provocados por la ambición desmedida de algunos directivos ya en manos de la justicia.
Por ello patronos y trabajadores han expresado por diversos medios de comunicación, su decisión de exigirle al gobierno que cese la intervención no solo de esta institución de salud, sino de todos los entes estatales y descentralizados en los que ha nombrado comisiones interventoras, por considerar que las mismas no han dado los resultados esperados.
En el caso del IHSS han sido los directivos de la Asociación de Pacientes Renales, crónicos y agudos los que han izado la bandera de lucha para mejorar la atención de medicina externa e interna del sistema médico hospitalario, que por definición, por misión y por visión es de carácter privado, pues la contribución gubernamental se hace como patrono y no como administrador de los bienes estatales que es la tarea fundamental y única del gobierno, como elemento temporal del Estado, ya que los otros dos elementos (población y territorio) son los únicos permanentes.
Resulta que en la semana anterior fallecieron 4 pacientes que estaban recibiendo tratamiento de hemodiálisis en la sala especial que en el Hospital de Especialidades de la Granja y Tegucigalpa por diversas enfermedades asociadas a su deficiencia renal, lo cual despertó la alarma entre las casi 300 personas que deben acudir a recibirlo 3 veces por semana.
Daniel Mairena, acompañado de otros pacientes renales acudió en su carácter de presidente de la Asociación a varios medios de comunicación, que enterados de las defunciones le invitaron junto a personal directivo del IHSS para debatir públicamente sobre la situación médica en el IHSS.
La comparecencia de Mairena también fue motivada porque muy displicentemente el IHSS como patrono envió de vacaciones al mismo tiempo a los dos médicos encargados de supervisar el estado de los pacientes en la sala de hemodiálisis. Estos dos médicos también dan consulta externa.
Otro de los problemas de los pacientes renales es que de 3 nefrólogos (especialistas en riñones) renunciaron dejando toda la carga en manos de una sola persona especializada. Pero el meollo del asunto estriba en que los pacientes renales sometidos a hemodiálisis sienten que los insumos químicos utilizados para su tratamiento no reúnen la calidad necesaria para un trabajo sumamente delicado, en el que se juega la vida cada vez que son conectados a un riñón artificial y que estos –24 según las autoridades del IHSS– no son de última generación y deben ser sometidos a un constante mantenimiento por personal biotécnica, habiendo en el mercado internacional máquinas de última generación con mayor capacidad de recuperación para los pacientes.
Producto de la diabetes, además de haber perdido una pierna y estar ciego, ahora también soy paciente renal, asistiendo a la sala de hemodiálisis 2 veces por semana, martes y sábado, pasando por todos los protocolos establecidos (dificultades) para recibir el tratamiento adecuado. Me he enterado, escuchando atentamente las quejas de mis hermanos de infortunio y sobre todo demandando un mejor trato médico-hospitalario y de consulta externa, haciendo sugerencias sobre cómo mejorar la caótica situación.
Ninguno de nosotros se queja de la atención médica y de enfermería (licenciadas y auxiliares) en la sala de hemodiálisis, que es personal del IHSS, pero las máquinas que usan y los insumos son alquilados y bajo licitación a una empresa privada que al parecer ha vuelto a ganar el proceso y se sintió molesta por los reclamos de la Asociación de Pacientes Renales, que al final de cuentas son sus patronos o al menos con el dinero de sus aportaciones es que se les paga las cantidades millonarias por el servicio prestado.
En una improvisada asamblea el sábado pasado, la empresa envió a un bio-técnico y un abogado a tratar de explicar a los pacientes la eficacia de su tratamiento, su equipo y la calidad de sus insumos, mostrando documentos que dijeron habían sido emitidos por compañías internacionales que certifican la calidad y la eficacia de los insumos químicos.
La reunión fue tormentosa, pues los enviados de la compañía de entrada amenazaron con demandas a los directivos de la Asociación, al asegurar que estos habían afirmado en sus comparecencias públicas que el agua con la que se realiza la osmosis (paso de un líquido a través de una membrana permeable) en la diálisis, tenía heces fecales contaminantes. Mairena inmediatamente replicó que él no había afirmado eso, sino que había puesto un ejemplo diciendo que: en caso de que el líquido utilizado para la diálisis estuviese infectado con heces fecales, las máquinas en funcionamiento actual no podrían detectarlo por no estar aptas para ello; peo de todas formas en poder de los directivos de la Asociación existe una copia de su comparecencia pública.
Se le sugirió a los amenazadores, tratar de mejorar la comunicación con los amenazados y adquirir mejores máquinas para que sigan gozando del dinero que se les paga religiosamente.
Licenciado en Periodismo