RAÍCES DEL DESARROLLO

LA tendencia ideológica normal sería, como ha sido en los últimos dos siglos, la de explayarse sobre los orígenes de la miseria en los países en vías de desarrollo. Sin embargo, hay otra faceta de la historia provincial y nacional que no ha sido suficientemente estudiada; o nuevamente revisada. La advertencia anterior deriva de una pregunta histórica crucial que valdría la pena formular y responder por rodeos y etapas, hasta llegar a la médula del hueso. La pregunta consiste en cómo poder explicar que dentro del modelo capitalista mercantil que trajeron y reprodujeron los colonizadores españoles en el Nuevo Mundo, basado en la explotación y circulación de metales preciosos como el oro y la plata, Honduras era la subregión minera por excelencia, y en consecuencia la provincia más rica de la Capitanía General de Guatemala. Pero resulta que al mismo tiempo era la provincia más pobre en su desenvolvimiento económico y cultural interno, posiblemente en todo el istmo centroamericano.

Se trata de una especie de paradoja. Es probable que la primera respuesta que podrían formular algunos historiadores, es que se registraba de hecho una fuga de capitales hacia otras regiones y países. No sólo el del impuesto del “quinto real”, sino que de capitales enteros, que favorecían la “acumulación originaria de capital” para otras partes del Viejo Mundo, es decir, no sólo de España, sino de los centros financieros de la vieja Europa. Lástima grande que Honduras, a pesar de los diversos momentos de bonanza minera fugaz, nunca pudo capitalizar en el esquema de la minería. Ni en el periodo colonial ni tampoco en el reñido periodo republicano. Ahora mismo la minería ha sido satanizada en Honduras y en otros lugares de América Latina, por los eternos enemigos ideológicos de todo aquello que huele a progreso capitalista.

Por otro lado la provincia de “Honduras e Ygueras”, antes de embarcarse en la minería colonial, estuvo experimentando en la rentable producción de cacao. Habría que indagar a fondo cuáles fueron los motivos que obligaron a que la provincia hondureña abandonara el rentable negocio cacaotero que exhibía en aquel entonces un buen mercado receptor en los centros metropolitanos europeos. Inclusive ahora mismo el cultivo y producción de cacao en ciertos puntos de la costa norte y del interior de los departamentos de Colón y Olancho, abunda en utilidades en tanto que se trata de un producto con buen destino para la industria alimentaria mundial.

Por lo anterior se deduce que tanto en la minería como en la producción de cacao Honduras contó con dos buenos rubros económicos mundiales durante el largo periodo colonial, que pudieron haberse capitalizado y convertido en raíces para el desarrollo económico y social integral de nuestro país. No agregamos la industria del “añil o jiquilite” porque en este rubro llevaban la ventaja los pobladores del partido de El Salvador, que en aquel entonces pertenecía a la jurisdicción de Guatemala. Tampoco el rubro del cultivo de la uva y de la producción de vino, pues la uva hondureña daba dos cosechas al año, motivo por el cual fue prohibido su cultivo. Sin embargo, hoy podríamos volver al cultivo gradual de la uva y a expandir la producción y exportación de cacao.

Es más. En el siglo diecinueve existió la posibilidad de convertir el negocio de la carne salada y de cueros semi-procesados como uno de los mejores negocios nacionales de Honduras en toda la región del Caribe. Sin embargo, la ganadería extensiva nunca se modernizó y los ganaderos mismos fueron demasiado tímidos para montar una verdadera industria de carnes vacunas a nivel internacional. Estas fueron las posibles raíces para un desarrollo económico positivo que se encuentra todavía en estado de espera.