Por: José Rolando Sarmiento Rosales
“En una era de noticias falsas y de política de la división, el destino de las comunidades de todo el país y de la propia democracia está ligado a la vitalidad del periodismo local”.
En Estados Unidos las grandes cadenas de medios locales están explorando nuevas vías para contener la rápida caída de los ingresos en papel e incrementar, a su vez, el número de lectores a las ediciones online y el de los suscriptores digitales. Tal es el caso de Gannett, con presencia en 109 ciudades de EE UU. Durante las pasadas elecciones legislativas, decidió no ofrecer los resultados en sus versiones impresas. Dedicaron la edición impresa al análisis, evaluación y a las historias y anécdotas de la jornada electoral, facilitando los resultados cuantitativos completos en tiempo real en su edición digital. Su objetivo es impulsar que los suscriptores lo sean también del digital, con lo que se conseguirían ahorrar costes de impresión. En este contexto, siendo fundamental la propuesta de valor diferencial de cada cabecera para tener éxito en la captación y retención de suscriptores, también lo es la inversión en tecnología y en recursos altamente especializados. Nancy Lane, presidenta de la Asociación de Medios Locales de EE UU considera que “se está subestimando la importancia de la inversión que se requiere en tecnología para el aumento de las suscripciones”.
Antídoto contra la desinformación: Aunque los medios han sufrido una pérdida de confianza, los periódicos locales, según la Encuesta Media Trust de Pointer de 2018, se han visto menos afectados en comparación con el resto. Los periodistas aún mantienen la proximidad con los lectores y con sus fuentes, algo que los grandes medios han perdido. Datos recogidos, de nuevo por el Pew Research Center, demuestran que existe una relación directa entre el compromiso cívico de una comunidad y los hábitos de consumos de noticias locales. Es decir, aquellos ciudadanos más activos políticamente, que participan en voluntariado y que se relacionan más con sus conciudadanos, son más propensos a usar y valorar las noticias locales que los que están menos comprometidos con el resto de la comunidad.
Estos datos coinciden con el estudio realizado por el Agora Journalism Center de la Universidad de Oregon, que incide en esta línea: El periodismo local no solo cumple una importante función de vigilancia sino que también desempeña un papel fundamental para ayudar a crear y definir un sentido de comunidad, la mejor vía para evitar la polarización. Gracias a la proximidad, al conocimiento y análisis más real del entorno, el periodismo de cercanía es más propicio a contraponer argumentaciones y a combatir las fake news. Tradicionalmente en el mundo anglosajón los medios locales han tenido una consideración cercana al servicio público. En el informe The Information needs of communities, realizado en 2011 por la Comisión Federal de Comunicaciones, así se constataba. El mismo consideraba que los medios locales contribuían a “arrojar luz sobre los principales problemas a los que se enfrentaban los ciudadanos, aportándoles la información que necesitan para resolverlos”. Tanto es así que un reciente artículo de The Washington Post alertaba de que la crisis del periodismo local se ha convertido en un riesgo para la sustancia de la democracia y abogaba al mismo tiempo por profundizar en el modelo de servicio público para evitarlo.
Desde 2004 se han cerrado alrededor de 1.800 medios locales, de los cuales más de 60 corresponden a diarios, siendo el resto semanales. En paralelo, los lectores de prensa escrita caen a un ritmo incluso mayor. En los últimos 15 años, la circulación total diaria ha pasado de 122 millones a 73 millones. La desaparición del tejido que configura la prensa local tiene innumerables consecuencias, y una de las más relevantes tiene que ver con el actual panorama de la desinformación. Como se constata en el informe: “En una era de noticias falsas y de la política de la división, el destino de las comunidades de todo el país y de la propia democracia está ligado a la vitalidad del periodismo local”. Y es que los periódicos en general, pero más en concreto los locales, participan en la creación de una identidad de comunidad que fomenta la cohesión social y el activismo político de base, definiendo a los periódicos como “un ancla” porque “fija diariamente la identidad colectiva de la comunidad, lo que nos interesa y nos une, así como las lecciones aprendidas de nuestra historia compartida”.