La Constitución de 1982

Por Juan Ramón Martínez

El 20 de abril de 1980 se efectuaron elecciones de diputados a una Asamblea Constituyente. Que dos años después, aprobaría la Constitución más longeva de la historia. Antes de la fecha indicada, Paz García fue llamado a Washington por Carter. Circuló el rumor que, en el Consejo Superior de las Fuerzas Armadas, había algunas voces disonantes que se resistían a que las elecciones fueran limpias y libres. Algunos oficiales, favorecían al Partido Nacional. Otros, la mayoría, estaban en favor que fuese el pueblo el que, libremente, tomara la decisión soberana. Temían los primeros –y con razón– que los elegidos, la emprendieran en contra de las acciones de los gobiernos que habían sido titulares, algunos oficiales. O de responsabilidad de la institución castrense. Paz García, en la conversación con Carter, se comprometió a que la institución militar efectuaría unas elecciones libres. Cosa que cumplieron ejemplarmente los militares hondureños. Hubo sus excepciones. 23 años después, Ramón Custodio escribió que algunos militares fueron “intolerantes políticamente”. En artículo publicado en la “Revista Política de Honduras” número 35, escribió que: “Tenemos que recordar que en esa fecha el general Gustavo Álvarez Martínez era el jefe de la zona militar de San Pedro Sula, y hubo intolerancia política y persecución de los candidatos del Frente Patriótico que era una iniciativa independiente. En ese año (1980), en esas elecciones hubo persecución política en El Progreso, San Pedro Sula y en Copán, que era la zona controlada por Álvarez Martínez”. Pero Custodio no aporta pruebas al respecto, pese a que era parte de esta iniciativa de participación independiente.

Lo que fue público es que, aparentemente, los políticos habían hecho una suerte de pacto político con los militares. Los nacionalistas dirigidos por Zúniga se comprometieron a que si ganaban las elecciones, elegirían a Paz García como jefe de las Fuerzas Armadas. Circuló la especie, a su vez, que “hubo un pacto secreto de compadre hablado entre el doctor Suazo Córdova y Álvarez Martínez”, en el sentido que, si ellos tenían mayoría en la Asamblea, lo elegirían a él, aunque sus adversarios, dentro y fuera de la institución armada dijeron que, “había oposición de toda la oficialidad, porque no llenaba todos los requisitos”. (Custodio, Op.cit). Cosa que, no era jurídicamente cierta, en vista que los nombrados según la Constitución de 1965, vigente para entonces, se les exigía solo ser un oficial de grado superior.

Realizadas las elecciones, ganaron los liberales y nombraron presidente de la Constituyente a Suazo Córdova, quien la condujo hasta que lanzara su candidatura presidencial. La Constitución fue aprobada el 11 de enero de 1982. Firmada por Efraín Bu Girón, y sancionada por Paz García. Vigente desde el 20. Hace 37 años.

La Constituyente, bajo la dirección de Suazo Córdova, nombró a Paz García como Presidente Constitucional Provisional. Los liberales, redactaron un juramento que este no aceptó. Era un mea culpa de los hombres armados. Ejerció el cargo, sin jurarlo.
La de 1982 es a la fecha la mejor Constitución. Consagra los derechos ciudadanos y políticos, determina la organización del gobierno y establece el sistema económico liberal, de libre empresa y de mercado abierto. Reduce el período presidencial a cuatro años; prohíbe la reelección y declara que “el gobierno debe sustentarse en los principios de la soberanía popular, la autodeterminación de los pueblos y la democracia participativa, de los cuales se deriva la integración nacional, que implica participación de todos los sectores políticos en la Administración Pública, la estabilidad y la paz social”.

Por su longevidad, es la Constitución más vilipendiada y ofendida. El presidente Zelaya dijo en un momento, que como había sido violada tantas veces, que él podría hacerlo. Y sin responsabilidad. Machismo rural. Óscar Arias, tonto, sin formación jurídica, dijo que era un adefesio. Y la Sala Constitucional, en una decisión controvertida y resistida por la mayoría de los hondureños, emitió una resolución en que da a la Corte Suprema de Justicia, competencia para reformarla. Los seguidores de Zelaya, quieren derogarla.

Buscan una Constituyente para elaborar una nueva, que permita la reelección indefinida y el cambio del sistema económico. Pero ella es irreformable, por la forma que se pretenda. El Artículo 375 así lo establece. Y la mayoría del pueblo, gracias a esos ataques, la defienden como suya. 37 años después. Un récord.