LOS ecuatorianos no terminan de digerir los escándalos del pasado gobierno –protagonizados por el expresidente refugiado en Bruselas– cuando tienen que paladear otros sinsabores parecidos responsabilizados al gobernante actual. En esta ocasión no se trata de rivalidad entre ambos, pese a que siendo correa del mismo cuero, acabaron de enemigos. Un audio divulgado de lo que el jefe de Estado ecuatoriano decía en su Consejo de Seguridad Pública del Estado (Cosepe) mientras el país se mantenía en vilo por el secuestro de tres periodistas, ha revuelto otra vez la opinión pública. El asesinato de los periodistas del equipo de El Comercio, secuestrados por un movimiento disidente de las FARC, que pedía la liberación de sus compañeros reos, conmovió al país. La revelación del audio que aparenta revelar una falta de sensibilidad del mandatario por la vida de los comunicadores, ha avivado la polémica.
En el audio se escucha de viva voz cuando dice sentir “muchísima pena por todas aquellas muertes que puedan venir después de esta situación, pero creo que estamos claros de que nosotros no podemos tener un Estado arrinconado”. “Yo creo que el principio elemental de dignidad de un pueblo, de una ciudadanía, de un gobierno y de un Estado va bastante más allá de la vida de una, o de unas pocas, o de algunas personas”. “Con todo respeto para la vida de ellas, pero yo creo que la dignidad de un Estado va bastante más allá de eso. Por favor, les voy a rogar que den sus opiniones…”. La interpretación que muchos dan a la alocución es que Lenín Moreno colocaba la vida de los periodistas en un segundo plano –como insinuando que nada podía hacer por ellos y que no cabría más que lamentar su muerte– sobre el interés general de seguridad del gobierno, que no debía, a su criterio, ser rehén de las demandas de los secuestradores. En su defensa, arguye que, “esa filtración a un medio digital era una información descontextualizada” calificándola como una “absoluta mentira” que él dijera que no se debió haber hecho nada para liberar a los secuestrados. Durante la reciente celebración del día del periodista ecuatoriano, la Unión de Periodistas de Ecuador rindió homenaje a los compañeros “caídos en el cumplimiento del deber”. Demandaron al gobierno “total esclarecimiento de los hechos y responsabilidades en torno a los asesinatos”.
Reclaman, además, el “irrestricto cumplimiento de la transparencia informativa en la gestión pública, obligación constitucional y legal que fundamenta el combate a la corrupción”. Las críticas al proceso de investigación de lo sucedido, sin avances fehacientes en la indagación sobre los crímenes que se mantienen impunes, y ahora la revelación de este audio en voz del mandatario, vuelve a agitar la polémica. Esta vez no se trata de conjeturas sobre cómo enfrentó la situación del secuestro de los periodistas y su posterior asesinato. Es el audio divulgado que lo arrincona ante la opinión pública.