EL GOBIERNO ESTANCADO

NI imaginarse qué no dirían de este pintoresco paisaje acabado si ocurriera algo parecido a ese cierre parcial del gobierno federal de los Estados Unidos, por falta de aprobación presupuestaria. Dichosamente, cualquier cosa puede suceder aquí –para que al sufrido país le endilguen el epíteto de Estado fallido– menos eso. Contrario al sistema norteamericano donde el Ejecutivo tiene derecho de veto sobre el presupuesto, aquí no lo tiene. Debe ser promulgado tal como lo aprueban los diputados, aunque estos por lo general no hacen mayores modificaciones. Salvo algunos agregados en las disposiciones generales que, con los escandalosos emplazamientos que ya son de público conocimiento, quedaron curados para no volver a probar. En esta ocasión sugerimos que introdujeran una norma saludable para crear empleo en el país, que antes aparecía, pero la quitaron por alguna rara razón.

Ello es para que en las compras que realizan las oficinas públicas den trato preferencial a lo elaborado en el país, a manera de beneficiar lo hecho en casa, contrario a favorecer empresas y trabajadores de afuera, abasteciéndose –por medio de compras directas o licitaciones oscuras– de las compras al exterior. (Hasta los cuadernos escolares para los centros públicos de enseñanza los compran en el extranjero). Si en el imperio practican una política de “Make America Great”, privilegiando los productos hechos en los Estados Unidos, buscando formas de proteger el empleo a los trabajadores norteamericanos, incluso en las recientes negociaciones que hicieron con México y Canadá del tratado del libre comercio, insólito que, si eso practican en el país más poderoso del mundo, no haya interés alguno ni en el sector público o privado de aplicar en lo doméstico iguales políticas. Muchas de las empresas del sector privado que laboran bajo regímenes exonerados –en total falta de solidaridad con el empresario hondureño como sucede con la maquila– hasta lo superfluo, pudiendo abastecerse en la localidad, lo importan sin pagar impuestos. Hay negocios de comidas rápidas que traen juguetitos dispensados de afuera para sus promociones. Sin sentido alguno del pesado déficit comercial que embarga al país. (Es tan pavoroso el déficit comercial que de no ser por las remesas familiares el valor del lempira ya días se hubiese desmoronado).

Pero volviendo al tema del cierre temporal del gobierno norteamericano a causa de diferencias en Washington por la construcción del muro fronterizo. (Esa gran muralla dizque para atajar a los inmigrantes es lo que ha estancado las negociaciones. Más de 800 mil burócratas y una media docena de agencias federales se encuentran paralizadas. Los granjeros no han recibido los cheques de los subsidios agrícolas, cientos de miles de ciudadanos tampoco han recibido sus esperados cheques del retorno de sus impuestos, museos y parques nacionales se encuentran cerrados). Más visionarios, los constituyentes hondureños previeron que cuando por alguna contingencia no pudiese aprobarse el presupuesto que el Ejecutivo está en obligación de enviar al Congreso Nacional, a más tardar en septiembre de cada año, continuaría la administración pública operando con el presupuesto del año anterior. Hubo ocasión cuando la Casa de Gobierno, por pleitos con el Legislativo, dispuso no mandar el proyecto de presupuesto. Pero el gobierno no se detuvo. Incluso como castigo, por el mismo antagonismo político, hubo vez cuando la Casa de Gobierno dispuso no efectuar la transferencia en trimestres anticipados para funcionamiento del Congreso. Aquí eso ocurrió como si nada. Ya ese cierre gubernamental empieza a golpear la economía estadounidense. Algo que va a afectarnos, ya que la economía hondureña oscila al vaivén del mercado norteamericano.